“Tomarse vacaciones” es una de esas frases que casi automáticamente, dibujan una sonrisa en el rostro de quien piensa en esto. Planificar un viaje o, simplemente, programar un descanso en casa son situaciones agradables para cualquier empleado en relación de dependencia.

Tomarse vacaciones de la vida laboral ayuda a reducir el estrés y, de esta manera, reduce la posibilidad de problemas de salud como la obesidad, la depresión y la ansiedad.

¿Conocés la reglamentación? Aquí te la contamos:

la Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744), garantiza al empleado el derecho a gozar de 14 días corridos a partir de los 6 meses trabajados. Pueden ser más días, según el convenio que tenga la organización.

Debes tomar las vacaciones entre el 1° de octubre de un año y el 30 de abril del año siguiente. Y hacerlo a partir de un lunes o del siguiente día hábil, en caso de que el lunes fuese feriado.

La antigüedad es un factor que, además de en el salario, también se ve premiado en la cantidad de días de vacaciones.

En líneas generales, si trabajaste en una empresa por más de 5 años, el empleado puede gozar de 21 días corridos. Este número aumenta al superar los 10 y los 20 años de antigüedad.

A su vez, el período para tomarse vacaciones debe establecerse por mutuo acuerdo entre la empresa y el empleado, dando aviso por escrito con, al menos, 45 días de anticipación.

La idea es que la fecha de vacaciones no interfiera con la actividad de la organización y de los otros empleados. En ningún caso es viable tomarse los días de vacaciones sin permiso, ya que podría ser considerado abandono de trabajo.

Cómo organizarte para tomar las vacaciones:

Pero no todo es ideal en la vida del trabajador que cuenta con días de vacaciones en su haber. El alto nivel de exigencia que existe en muchas empresas puede llevar al empleado a desestimar la importancia de tomarse vacaciones y gozar de esos días de ocio, considerando que no puede desligar sus responsabilidades en sus compañeros, súbditos o algún posible reemplazante.

Puede ser que no te animes ni siquiera a mencionar el tema por los motivos antes mencionados o por miedo a que seas mal visto por tu empleador, como si el hecho de planificar tus actividades fuera del período laboral, fuera un indicador de que estas restándole importancia al trabajo.

Conociendo la importancia que tiene el tiempo de esparcimiento, es conveniente que selecciones en el calendario el período de vacaciones deseado y que lo solicites a tiempo con no menos de 45 días de anticipación.

Y si no hay ningún impedimento para hacerlo, sólo resta diagramar el escenario posible para vacacionar, organizar las tareas laborales pendientes durante los días previos al descanso y disponerse para gozar plenamente de este derecho-obligación que la ley otorga. ¿Y vos ya tenés listas tus vacaciones?

Autor: Christian Rao | Voluntario de PROEM.